CONVOCATORIA POR LOS ANIMALES DE LA CALLE
(AVELLANEDA
     Durante cuatro días alimenté a una perrita que había aparecido en las inmediaciones de mi casa. Su carita triste, su necesidad de afecto y caricias, su estado de desesperanza y su deteriorado estado físico por vagar sin rumbo, me cautivaron, me sensibilizaron. Se mostraba desconfiada del amor que le brindaba, pero su hambre de varios meses quizá, hacía que pudiera acercarme con un poco más de facilidad. Simplemente se veía que no tenía fuerzas para pedir ayuda. El cuerpo le dolía y también su alma.
     Comencé una campaña para buscarle un hogar, para mostrarle cómo vivir dignamente. Contacté mucha gente, gente sensibilizada por el sufrimiento de los perros abandonados a su suerte, personas con los mismos sentimientos que yo, que deseaban ayudar.
     El día viernes por la noche organicé llevarla a la mañana siguiente a una Sociedad Protectora. Los preparativos fueron muchos, ver quién me ayudaba a agarrarla, quién me prestaría un auto, con que otros perros compartiría el nuevo hogar, cuántas placas habría que tomarle a sus patitas heridas, probablemente lastimadas por algún auto. Muchos preparativos. Cuando todo estuvo organizado, mi corazón respiró.
     Fui nuevamente a verla, alimentarla y calmar su sed y le conté que en tan sólo diez horas su historia cambiaría, porque ya le había encontrado un lugar cálido para pasar el resto de su vida.
Generalmente no entiendo las vueltas de la vida ni sus golpes duros, no entiendo cuál es el objetivo de los avatares que nos presenta.
     A las doce de la noche todo cambió par mi y para esa dulce perrita, un auto la atropelló en la puerta de mi casa. Tampoco entiendo por qué tuve que ser testigo de semejante horrible y desgraciada situación y porqué no tuvo la posibilidad de cambiar positivamente su vida.
     La acerqué hasta el cordón, la acaricié hasta que sus reflejos dejaron de responder, le quité el collarcito verde que la acompañaba, probablemente desde que se perdió, para conservarlo como fiel testigo de lo que sufren los animales abandonados y perdidos.
     En este momento entre lagrimas y sollozos creo fervientemente que esta situación no tendrá que haber sucedido en vano y dará luz a un nuevo emprendimiento por los perros de la calle.
     Te propongo que si te sentiste identificado con esto que me sucedió, pienses lo tan grande que puede llegar a ser el pequeño granito de arena que aportes a esta causa.
TE CONVOCO QUE NOS ENCONTREMOS EL DÍA 22 de febrero de 2.003 PARA PROYECTAR JUNTOS UN PRIMER INTENTO DE SOLUCIÓN PARA LOS ANIMALES EN RIESGO. MI DESEO ES FORMAR UN EQUIPO DE PERSONAS SENSIBLES QUE PODAMOS GENERAR PROPUESTAS, PROYECTOS Y PROTECCIÓN A LOS ANIMALES DE LA CALLE.
 
     Por "Luz", así la llamaré, por la luz que aportó a mi vida para este nuevo equipo que se formará en pos de los animales que sufren.
Si este es tu deseo, no dudes en aportar tu granito de arena.
Te espero.
Alejandra