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Andy, como otros tantos,
fue abandonado, suponemos por su condición:
es totalmente ciego.
Lentamente se fue recuperando recibiendo
alimento especial para recuperarse de su
raquitismos, medicación y sobre todo
el amor de los que lo cuidaron mientras
estuvo en la perrera. Hubo que aislarlo
por su estado de indefención ya que
fue víctima de varios ataques por
lo que además se lo traslado a un
hogar de tránsito.
Sólo se necesitó una publicidad
para que aparecieran "personas especiales",
que no discriminan, con enormes corazones
para adoptarlo. (Gracias Diana y Silvina).
Voluntarios del grupo trasladaron a Andy
a su nuevo hogar, el que verdaderamente
se merece. Ni bien llegó, recorrió
el enorme terreno, marcó su territorio
(y dijo "me gusta, aca me quedo").
Si bien duerme adentro, alguien le donó
una cucha que usa durante el día
y reconoce perfectamente como propia.
Ahora Andy tiene una maravillosa vida, la
que se merece, junto a sus hermanos de cuatro
patas con los que se lleva super bien.
Ojalá todos tengan la misma oportunidad
de una nueva vida como la tuvo Andy, un
perro super cariñoso y agradecido.
Muchos llamados humanos deberían
imitarlo. Tenemos mucho que aprender de
estos seres de cuatro patas y de personas
como Diana y Silvia que derrochan amor hacia
los más indefensos.
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